Estados Unidos inició una tercera ronda de ataques militares contra Irán, luego de que Teherán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo.
De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), las fuerzas estadounidenses bombardearon 140 objetivos, entre ellos instalaciones de misiles y drones, capacidades navales, depósitos de municiones y centros de comunicación, tras acusar a Irán de atacar un buque que transitaba por la zona.
Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que el estrecho permanecerá cerrado «hasta nuevo aviso», al asegurar que un buque portacontenedores ignoró instrucciones de seguridad y fue obligado a detenerse mediante disparos de advertencia.
En respuesta a los bombardeos, Irán afirmó haber atacado instalaciones militares de Estados Unidos en Catar, Jordania, Kuwait y Bahréin, incluyendo bases aéreas, radares y sistemas de defensa, mientras advirtió que cualquier nueva agresión tendrá una respuesta «severa».
El conflicto también escaló en el terreno diplomático. El gobierno iraní acusó a Washington de violar la Carta de la ONU y descartó retomar negociaciones mientras Estados Unidos mantenga su ofensiva militar y las sanciones contra Teherán.
La nueva escalada ocurre en medio de crecientes tensiones regionales y amenaza con afectar el tránsito por el estrecho de Ormuz, paso por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo.
