Lo que parecía un posicionamiento político terminó pareciéndose más a una audición para villano de horario estelar. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, lanzó una larga diatriba contra el Expresidente Andrés Manuel López Obrador cargada de insultos, descalificaciones y acusaciones sin pruebas judiciales, en un mensaje que rápidamente generó reacciones por su tono desbordado.
Entre «narcopresidente», «imbécil», «cobarde», «títere» y hasta la invención del supuesto «Cártel de Macuspana», Alito pareció más concentrado en romper récords de adjetivos que en presentar argumentos sólidos sobre la relación entre México y Estados Unidos.
Usuarios en redes sociales cuestionaron que quien encabeza uno de los partidos con mayores escándalos de corrupción en la historia reciente pretenda erigirse como juez supremo de la moral pública. Otros señalaron que el mensaje parecía escrito «con el teclado atorado en mayúsculas» o por alguien que confundió un comunicado político con una pelea de comentarios en Facebook.
La publicación también llamó la atención porque llega en un momento complicado para el PRI, partido que atraviesa una de las peores crisis de su historia electoral y cuya dirigencia enfrenta constantes señalamientos por aferrarse al poder pese a los resultados adversos en las urnas.
Mientras Alito prometía que «van a caer» los políticos de Morena, varios usuarios le recordaban que, por ahora, quienes siguen cayendo son los porcentajes de votación de su partido.
Al final, más que un mensaje de Estado sobre la relación bilateral con Estados Unidos, el texto terminó pareciendo un capítulo especial de «La Rosa de Guadalupe: el político furioso». Porque cuando los insultos ocupan más espacio que las propuestas, la indignación corre el riesgo de convertirse en espectáculo.
