Ciudad de México. Las actividades que realiza en México la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no son un gesto de amistad ni diplomacia, sino “una provocación deliberada”, así como una “intervención en asuntos internos”, sostuvo la dirigencia nacional de Morena.
En lugar de estrechar lazos de cooperación genuina, la madrileña “viene a abonar el proyecto de la ultraderecha transnacional: esa red articulada de actores políticos que trabaja de manera coordinada para intentar desestabilizar gobiernos progresistas, horadar legitimidades democráticas y exportar un modelo de odio disfrazado de libertad”, recalcó la dirigencia morenista al referir que Ayuso también se ha reunido “con sectores de la oposición mexicana más rancia”.
La postura del partido mayoritario en México, y la cual fue difundida en redes sociales por su presidenta, Ariadna Montiel, la emite luego de los actos encabezados por Díaz Ayuso con el argumento de destacar a Hernán Cortés.
Quien llega al país “portando la arrogancia de la ultraderecha española”, expresó el partido guinda, “haría bien en recordar —antes de abrir la boca para dictarnos lecciones— que este suelo fue escenario de uno de los crímenes más atroces de la historia universal: la conquista perpetrada por Hernán Cortés y las huestes castellanas, que entre 1519 y 1521 desbordaron sobre los pueblos originarios de Mesoamérica una violencia sistemática de exterminio, esclavización, saqueo y destrucción cultural”, acciones que definió como genocidio.
A Isabel Díaz Ayuso y a quienes la respaldan, les dijo: “México no se rinde, México no se vende, México no olvida. La memoria de los 500 años de resistencia, la sangre de Moctezuma, Cuauhtémoc, de Hidalgo, de Morelos, de Zapata y de todos los que dieron su vida por esta tierra libre no nos permite callar. Y no callaremos”.
En un largo documento, Morena señaló que el viaje de Ayuso “no es un gesto de amistad: es una provocación deliberada envuelta en el lenguaje de la ‘libertad’. No nos engañemos sobre el propósito de esta visita”.
También consideró que “no viene a México a conocer su grandeza ni a estrechar lazos de cooperación genuina. Viene a abonar el proyecto de la ultraderecha transnacional: esa red articulada de actores políticos que trabaja de manera coordinada para intentar desestabilizar gobiernos progresistas, horadar legitimidades democráticas y exportar un modelo de odio disfrazado de libertad”.
Ante ello, expuso que “esto no es diplomacia: es intervención en asuntos internos”, práctica que México ha rechazado desde la Doctrina Estrada y en la Constitución.
Y al apuntar que “Morena no responde al odio con odio”, agregó que el humanismo mexicano que guía a la Cuarta Transformación tiene sus raíces en Juárez, en Morelos, en Zapata, y en Cárdenas. “Esos valores son incompatibles con la agenda de Ayuso, quien en Madrid ha recortado sanidad pública, privatizado servicios, cultivado la xenofobia y convertido el odio al diferente en marca electoral”.
Además, comparó que “mientras Ayuso y sus aliados hablan de ‘libertad’, nosotros construimos la libertad real: la de no morir por falta de acceso a la salud, la de estudiar sin endeudarse de por vida, la de recibir una pensión digna, la de sembrar la tierra de los abuelos sin que una corporación trasnacional te la arrebate. Esa es la diferencia entre el humanismo y el cinismo neoliberal”.
Tras destacar que los encuentros que ha sostenido Ayuso con la oposición y los actos en los que ha participado coinciden con el aniversario de la Batalla de Puebla, añadió que esa gesta no fue solo contra un ejército extranjero; fue contra la lógica colonial que dicta que unos pueblos son superiores a otros. Mientras que “hoy esa misma lógica regresa con traje moderno, acento madrileño y cámara de video. Y hoy, como en 1862, México responde desde su soberanía”
Por ello, enfatizó, Morena rechaza “categóricamente la agenda de la ultraderecha transnacional” que utiliza figuras como Ayuso para desestabilizar gobiernos de izquierda y progresistas en América Latina.
A la vez, advirtió a la oposición que se ha articulado con esa visita que el pueblo mexicano tiene memoria y “sabe distinguir entre quienes trabajan por el país y quienes trabajan para intereses foráneos”. Esa diferencia, sentenció, será determinante en las urnas.