La Secretaría de la Defensa Nacional realizó este jueves una ceremonia luctuosa en memoria de los militares mexicanos que perdieron la vida durante las operaciones del Escuadrón 201 en la Segunda Guerra Mundial, en el marco de una ceremonia donde la institución armada reiteró su voluntad de proteger la soberanía e integridad territorial del país.
En el llamado Monumento a las Águilas Caídas, ubicado en la primera sección del Bosque de Chapultepec, se reunieron altos mandos de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), invitados especiales y familiares de los pilotos que murieron en el marco del conflicto bélico, para homenajear a los caídos.
El general de división Román Carmona Landa, piloto aviador de Estado Mayor y comandante de la FAM, recordó a los cinco pilotos aviadores del Escuadrón 201 que murieron durante sus acciones en el frente del Pacífico, “quienes ofrendaron su vida por el honor y la defensa de la nación durante la Segunda Guerra Mundial”.
El funcionario hizo el pase de lista del capitán segundo Pablo Rivas Martínez, los tenientes Héctor Espinoza Galván y José Espinoza Fuentes, y los subtenientes Mario López Portillo y Fausto Vega Santander, en cuya memoria una sección de alumnos de la Escuela Militar de Tropas Especialistas de la Fuerza Aérea realizó una salva de fusilería.
Carmona recordó que en 1942 “México se vio en la necesidad de declarar la guerra a las potencias del Eje, como respuesta a los ataques alemanes contra buques nacionales y se unió a las naciones aliadas en aras de la libertad.
“Dos años más tarde, se integró el Escuadrón 201, formado por un grupo de valientes que respondió al llamado de la patria en defensa de los principios universales de libertad y justicia.
Así, armados con convicciones firmes, emprendieron la misión de combatir en el frente del Pacífico”, subrayó.
Los pilotos mexicanos participaron en la Segunda Guerra Mundial de junio a agosto de 1945, y participaron en operaciones en Luzón, Filipinas, y la actual Taiwán, con bombardeos, barridos de combate escolta de convoyes navales.
En los aviones P-47 Thunderbolt que pilotaban, dijo el funcionario, los uniformados mexicanos “fueron a defender los más altos intereses nacionales: la libertad, la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo. Hoy sus nombres resuenan en este monumento, como símbolo eterno de valor y entrega”.
En ese marco, Carmona Landa subrayó que “aquellos héroes del 45 nos legaron una misión que hoy cumplimos con el mismo espíritu: defender la integridad de la soberanía de la nación. Es por ello que los integrantes de la FAM, garantes de la seguridad nacional, vigilamos los cielos de México, protegemos su soberanía y aseguramos que el espacio aéreo de nuestro país permanezca libre de amenazas”.
Asimismo, destacó la importancia de la Ley de Protección del Espacio Aéreo Mexicano, como un instrumento legal que permite “coordinar esfuerzos con todas las instituciones del Estado en materia de seguridad nacional, para preservar la independencia y los intereses de México desde el dominio aéreo”.
A la ceremonia también asistieron Roberto Yáñez Vázquez, presidente de la Asociación de Familiares y Amigos del Escuadrón 201, y Alberto González Ramírez, secretario de la Asociación Mexicana de Veteranos de la Segunda Guerra Mundial AC, así como integrantes y directivos de la Escuela Militar de Aviación.