Barcelona. La última vez que un presidente de México en funciones visitó España de forma oficial fue en 2018, cuando estaba a punto de dejar el poder el priísta Enrique Peña Nieto y en el país europeo gobernaba el conservador Mariano Rajoy.
Han pasado ya casi ocho años desde entonces y ahora la presidenta Claudia Sheinbaum lo hará de nuevo, en un viaje programado para asistir a un encuentro multilateral impulsado por varios líderes políticos de América Latina, como el brasileño Luiz Inázio Lula da Silva y el colombiano Gustavo Petro, además del propio presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, y que denominaron cuarta Reunión en Defensa de la Democracia.
Antes de la 4T, los gobiernos de turno, priístas o panistas, solían celebrar cumbres bilaterales y visitas de Estado cada año con España. Más aún cuando a partir de la presidencia de Vicente Fox (2000-2006) se decidió abrir los sectores neurálgicos de la economía mexicana y de la explotación de los recursos naturales a la iniciativa privada internacional, privilegiando en gran medida al capital español.
Felipe Calderón, por ejemplo, mantuvo una estrechísima vinculación con la multinacional de la energía española Iberdrola. Peña Nieto favoreció la expansión de las inversiones de Pemex en España y viceversa a través de Repsol.
La visita de Sheinbaum a Barcelona no tiene ese cariz, ya que no se trata ni de un encuentro bilateral ni de una visita de Estado. Acude a la capital catalana para participar como jefa del Estado mexicano en un encuentro de fuerzas progresistas en pos de la defensa de la democracia. Pero no habrá una agenda específica entre España y México, como en este caso sí se hará con Brasil, que además de formar parte del encuentro multilateral, abordará cuestiones comunes con el gobierno español de manera directa.
En el caso de Sheinbaum, habrá un “breve encuentro” con el presidente Sánchez, pero “nada más”, ya que, según explicaron a La Jornada fuentes oficiales del gobierno español, “se trata de un encuentro multilateral y estamos encantados de que venga la presidenta Sheinbaum, más aún cuando se trata de su primer viaje a Europa desde que tomó posesión, más aún teniendo en cuenta que no es una política muy activa en política internacional”.
El encuentro en el que participará la mandataria será mañana y tomarán la palabra a lo largo de dos horas hasta 15 líderes mundiales, la mayoría de América Latina, pero también de África y Asia. El objetivo de la reunión es llegar a una declaración conjunta con tres asuntos en el punto de mira: la defensa de las instituciones y del multilateralismo, la lucha contra la desinformación y las noticias falsas y, finalmente, el combate a la desigualdad de todo tipo, de género, sexo y raza.
La visita de Sheinbaum a España viene precedida de la polémica, ya casi cerrada, en torno al perdón público que reclamó en su día el ex presidente Andrés Manuel López Obrador el rey de España, Felipe VI, para que reconociera los abusos y el expolio al que se sometió a los pueblos originarios durante la Conquista y la Colonia. Pero no hubo respuesta, ni por parte de la casa real ni del gobierno español, que decidieron guardar silencio frente al reclamo. Más aún, filtraron la carta que había remitido al rey el ex mandatario mexicano y eso enrareció aún más las relaciones diplomáticas, hasta el punto de que durante el sexenio de López Obrador el presidente no realizó ninguna gira oficial a España. Sí viajó unos días por ese país cuando era todavía candidato y lo hizo en respuesta a una invitación de su amigo y entonces presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.
Desde la toma de posesión de la presidenta Sheinbaum se han ido acercando posiciones, gracias en parte a las exposiciones de arte precolombino exhibidas en Madrid y que sirvieron para que el propio ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, reconociera los “abusos” e “injusticias” que habían sufrido los pueblos originarios durante ese periodo histórico. Y, más recientemente, el propio rey Felipe VI reconoció en una charla con el embajador de México en Madrid, Quirino Ordaz, que hubo “muchos abusos” y “controversias éticas y morales”.
Ahora, con este visita de Sheinbaum se recupera una parte del diálogo político y diplomático que había prevalecido en las últimas décadas entre ambos países.