Washington. El presidente Donald Trump pidió ayer un enorme aumento de 500 mil millones de dólares para el presupuesto destinado a defensa en 2027, a costa de reducir el gasto en programas no relacionados con la guerra. Al mismo tiempo, la Casa Blanca solicitó al Congreso 152 millones de dólares para reconstruir la cárcel de Alcatraz, en San Francisco, “como una instalación penitenciaria segura y de última generación”.
El incremento que demanda el gobierno federal incluye un recorte de 10 por ciento en otros programas federales, en los que se verían afectados algunos de tipo social, de medio ambiente, así como de ciencia y tecnología.
Las solicitudes del jefe de la Casa Blanca requieren la aprobación del Congreso, donde el desacuerdo sobre gasto provocó recientemente el cierre gubernamental más largo en la historia del país.
La enorme alza elevaría el presupuesto para defensa a 1.5 billones de dólares, frente a aproximadamente 1 billón en 2026 (para tener una idea de la cantidad, el producto interno bruto de México es de 1.8 billones). La propuesta incluye un alza salarial de 5 a 7 por ciento para el personal.
El Pentágono ya solicitó 200 mil millones de dólares adicionales para financiar la guerra contra Irán, pero la administración Trump aún no presenta oficialmente la petición al Congreso.
Otros aumentos específicos propuestos por Trump incluyen su controvertido sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada, fondos para aumentar el suministro de minerales críticos para la industria de defensa y 65 mil 800 millones de dólares para la construcción de 34 nuevos buques de combate y apoyo.
Los fondos para la construcción naval –prioridad del magnate desde su primer mandato– incluyen el financiamiento inicial para el llamado acorazado de la clase Trump, así como para submarinos.
Asimismo, el mandatario pidió al Congreso 152 millones de dólares para reconstruir la famosa prisión de Alcatraz, en la bahía de San Francisco, cuya reapertura impulsa desde el año pasado, presentándola como símbolo de una postura más dura frente al crimen y para convertirlo en un “centro penitenciario seguro de última generación”.
En tanto, Washington ordenó a sus embajadas que colaboren contra la “hostilidad” extranjera y que utilicen la red social X para “contrarrestar la propaganda antiestadunidense”, publicó The Guardian.
El cable, firmado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y obtenido por el rotativo británico, también sugiere que las embajadas y los consulados colaboren con la unidad de operaciones sicológicas del ejército para abordar el problema de la “desinformación generalizada”.
Por otro lado, un fabricante de drones, respaldado por los dos hijos mayores de Trump, intentó hacer ventas a países árabes del golfo Pérsico en medio de la guerra en Medio Oriente.
La campaña de ventas de Powerus, con sede en Florida –que anunció el mes pasado un acuerdo para incorporar a Eric y Donald Trump Jr– coloca a la empresa en posición de beneficiarse potencialmente de una guerra que comenzó su padre y que es rechazada por los ciudadanos estadunidenses.
En otro orden, en una publicación, con una redacción extraña, en su plataforma Truth Social, el magnate escribió que el vicepresidente JD Vance fue nombrado “zar del fraude”, aunque, al parecer, quiso decir antifraude.
Trump pretende que Vance lidere una iniciativa abiertamente política para acosar a los gobiernos estatales y locales en lugares que no votaron por ellos en las elecciones de 2024, bajo la premisa de combatir el fraude en los beneficios federales.