El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a la llegada de petróleo ruso a Cuba en medio de la severa crisis energética que atraviesa la isla, marcada por apagones prolongados y escasez de combustible.
Durante declaraciones a bordo del Air Force One, el mandatario afirmó que no le preocupa que un buque ruso entregue crudo al país caribeño, pese a que su administración había endurecido previamente las sanciones para limitar el suministro energético a La Habana.
“No me molesta (…) tienen que sobrevivir”, señaló Trump, al tiempo que insistió en que el régimen cubano es “malo y corrupto” y que la llegada o no de petróleo no cambiará su destino.
El buque petrolero, con alrededor de 700 mil barriles de crudo, se encuentra en las inmediaciones de la isla y su arribo fue permitido por autoridades estadounidenses, en lo que representa una flexibilización puntual del bloqueo energético impulsado por Washington.
La decisión ocurre tras meses de presión económica contra Cuba, estrategia que buscaba forzar cambios
en el país. Sin embargo, la escasez de combustible ha provocado afectaciones en servicios básicos, lo que ha llevado incluso a considerar excepciones por razones humanitarias.
Pese a permitir el ingreso del crudo, Trump reiteró su postura crítica hacia el gobierno cubano y aseguró que la situación de la isla no depende de un solo cargamento de petróleo, manteniendo así la línea de presión política mientras concede alivios limitados ante la crisis.