Las autoridades migratorias de Estados Unidos deportaron a México a un bebé de dos meses con bronquitis, junto a su madre, en un caso que ha generado fuerte polémica.
El congresista por Texas, Joaquín Castro, denunció que el menor había estado inconsciente “en las últimas horas” antes de ser dado de alta del hospital. Calificó la deportación como “atroz” y responsabilizó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) por la decisión.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos aseguró que el niño estaba “en condición estable y médicamente autorizado para ser retirado”, y que se entregaron insumos médicos básicos a la familia para continuar el tratamiento.
La madre, Mireya Stefani López-Sánchez, fue detenida por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos el 21 de enero cerca de Eagle Pass, Texas, y posteriormente transferida a custodia de ICE. Un juez emitió una orden final de deportación el 8 de febrero, y la expulsión se ejecutó días después. Las autoridades sostienen que “recibió todo el debido proceso”.
El caso reaviva el debate sobre el trato a menores enfermos en procesos de deportación y se produce en el marco de la política migratoria de la administración del presidente Donald Trump, que ha sido objeto de críticas por su dureza en materia de inmigración.