La proyección del mensaje “Pedo Bowl” en una fachada urbana de Estados Unidos provocó un fuerte impacto mediático al vincular simbólicamente el Súper Bowl con el caso Jeffrey Epstein, reavivando el debate sobre las élites, el poder y los silencios que rodean uno de los mayores escándalos de abuso sexual en la historia reciente del país.
En el video que circula en redes sobre el caso Jeffrey Epstein se muestran reiteradamente nombres clave del poder político y económico de Estados Unidos: Donald Trump aparece con 5300 menciones, Steve Bannon con 2901, Bill Gates con 2592, Elon Musk con 1465 y Bill Clinton con 1210 menciones, cifras que han intensificado la discusión pública sobre las élites y sus vínculos con uno de los escándalos más graves de las últimas décadas.
La intervención visual fue celebrada en redes sociales como un acto audaz de denuncia política y cultural, capaz de romper la narrativa cómoda del espectáculo deportivo para recordar que, detrás del show y el entretenimiento masivo, persisten demandas de justicia pendientes. En pleno contexto del evento deportivo más visto del mundo, el mensaje logró exactamente su objetivo: incomodar, provocar conversación y volver a poner el foco donde muchos preferirían no mirar.