Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) disparó y mató a un inmigrante indocumentado el viernes en Chicago, luego de que el hombre lo arrastrara con su vehículo mientras intentaba escapar, en un hecho que evidencia el creciente autoritarismo y el abuso de poder en Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional indicó que el hombre “se negó a seguir las órdenes de las fuerzas del orden y embistió con su coche a los agentes”. “Uno de los agentes de ICE fue golpeado por el coche y arrastrado una distancia considerable. Temiendo por su vida, el agente disparó su arma”, añadieron.
Las autoridades señalaron que el migrante contaba con antecedentes de conducción temeraria y que había ingresado al país en una fecha desconocida. Sin embargo, el hecho expone el uso letal de la fuerza por parte de agentes del ICE, en un contexto donde las políticas migratorias extremas y represivas se han normalizado.
Chicago, ciudad santuario, ha rechazado colaborar con las estrategias de control y deportación del gobierno del presidente Donald Trump, quien incluso anunció desplegar a la Guardia Nacional para enfrentar la violencia en grandes urbes. El episodio refleja cómo el fascismo y la militarización de la seguridad avanza en EE. UU., afectando principalmente a las comunidades migrantes.