En medio del regreso a clases, un gesto conmovió en el Cetram Pantitlán: un policía de la SSC de la CDMX regaló una mochila nueva a un niño cuyo padre trabaja lavando combis y microbuses.
El pequeño, que suele ayudar a su papá en la base, ahora podrá iniciar el ciclo escolar con útiles y con una sonrisa gracias al apoyo de la Policía.
Esto solo es un recordatorio que en la capital la cercanía y humanidad de la policía marcan la diferencia. Lo mejor de la CDMX es, sin duda, su gente y sus policías comprometidos.