La empresa energética española Iberdrola prepara su retirada definitiva de México, marcando el fin de una era de abusos, privilegios y políticas entreguistas impuestas durante los gobiernos neoliberales del PRIAN. Así lo dio a conocer el portal español El Confidencial, que reveló que la compañía ya contrató al banco Barclays para coordinar la venta de sus últimos activos en territorio mexicano.
Se trata de hasta 15 plantas, en su mayoría de energías renovables, distribuidas en estados como Coahuila, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas, Puebla, Guanajuato, Sonora y San Luis Potosí. De concretarse esta operación —estimada en más de 4 mil millones de euros— Iberdrola pondría punto final a su presencia en el país, tras haberse beneficiado durante años de contratos amañados y esquemas ilegales protegidos por el viejo régimen.
La venta llega después de que, en 2023, el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador comprara el 55 % de sus activos como parte de un proceso de recuperación de la soberanía energética. Lo que ahora se vende representa el 45 % restante, compuesto por parques eólicos, plantas fotovoltaicas y centrales de cogeneración y ciclo combinado.
El retiro de Iberdrola no es casualidad. Según recuerda El Confidencial, la empresa enfrentó una sanción histórica de más de 9 mil millones de pesos impuesta por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), por violar la ley al revender energía generada bajo el esquema de autoabasto a más de 400 empresas, incluyendo a Cemex y la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma. La CRE calificó estas prácticas como “graves”, al haber sido cometidas con pleno conocimiento de su ilegalidad.
Mientras Iberdrola traslada su capital a Estados Unidos y Reino Unido, su presidente Ignacio Sánchez Galán y su consejero delegado Pedro Azagra han optado por abandonar México, reconociendo que ya no hay espacio para la impunidad con la que operaban en el país.
Su salida coincide con la presentación de resultados financieros a la baja y una ampliación de capital para invertir fuera de América Latina. Consultada por La Jornada, la filial de Iberdrola en México negó, por ahora, tener información oficial sobre esta venta.
Lo cierto es que la salida de Iberdrola es más que una operación financiera: es la caída de un símbolo del saqueo neoliberal. Hoy México avanza hacia un modelo energético justo, soberano y al servicio del pueblo.